China

Las terrazas de arroz Longsheng | El mundo contigo

Es una excursión en la que tienes que dedicarle todo el día, ya que son unas 4 horas hasta llegar a las terrazas, hacer una ruta por los campos y luego son otras 4 horas más para volver.

Nos recogieron muy temprano en el hostal, son 2 trayectos en autobuses diferentes, el primer trayecto son 2 horas aprox y llegas a una especie de parking con una estación de autobuses local, llenito de tiendas (para variar), donde ahí caímos en la tentación y nos compramos un gorrito típico redondo en punta.

En esa estación, había muchísima gente (recordamos que es semana de la fiesta nacional), estuvimos esperando más de 1 hora hasta que nuestra guía comprara los billetes para un bus local que nos lleva a la parte de los campos de arroz.

Cuando llegamos, nos recomendaron los organizadores de la excursión que comieramos en determinado sitio que toda la comida se cocina dentro de cañas de bambú, en sí nunca habíamos probado algo igual, pero tenemos que decir que ese sitio no valió nada la pena, estaba todo sequísimo… hay más sitios donde comer, así que no os dejéis aconsejar, a lo mejor tienen algún tipo de trato con ellos e intentan llevar a todos los turistas ahí.

Una vez terminamos de comer, hay 2 opciones para subir a un mirador donde hay unas vistas chulísimas, puedes ir en teleférico haciendo una eterna cola o puedes ir andando, son unos 45 min. y vale muchísimo la pena, ya que las vistas durante todo el camino son espectaculares. Por supuesto recomendamos la segunda opción.

Durante el camino te encuentras a gente que vende comida o puestos donde hay infinidad de especias.

En esa zona viven las mujeres de la Tribu Yao, muy común en la zona de Guanxi, es una tribu muy curiosa donde las mujeres nunca se cortan el pelo, pueden cortarselo una vez en su vida, cuando se van a casar.

Lo llevan siempre enrollado con un turbante en la cabeza, además según nos contaron de camino allí, estas mujeres tienen el pelo negro negro, no tienen canas porque durante toda su vida se lavan el pelo con agua y el almidón del arroz.

Una vez llegamos al mirador nos encontramos con estas espectaculares vistas, estar aquí no tiene precio.

Dependiendo de la época del año, estas vistas cambian, no es lo mismo ir cuando fuimos nosotras que el arroz estaba ya a punto de ser recogido que ir cuando está inundado de agua. El color de las montañas cambia, por ejemplo en la época que fuimos nosotras (octubre), los colores son verdes claritos y amarillos, sin duda para nosotras fue un acierto.

Una vez terminamos la ruta, volvimos al punto de encuentro donde habíamos quedado con la guía para volver. Es una excursión que dura todo el día, pero sin duda vale mucho la pena.

 

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